domingo, 28 de octubre de 2007

Al Santuario por primera vez

Al día siguiente de la salida de +300 kms sería la primera vez en la que iría al Santuario de la Naturaleza.

El compañero de salida fue Jorcor, con quien compartíamos la inexperiencia, y las ganas de hacer este paseo.

La primera medida que tomé, después del paseo del día anterior, fue comprar unas rodilleras en el Home Center.

Otra de las lecciones aprendidas en el paseo del día anterior fue: ANDA A TU PROPIO RITMO.

El camino del Santuario era un buen lugar para poner en práctica ese consejo. Alcanzamos a hacer unos 10 kms, en unas tres horas. El ritmo que llevábamos era como si fueramos en bicicleta. Un par de veces pasaron motos enduro con pilotos experimentados, a toda velocidad.

La experiencia fue extenuante. Si mal no recuerdo tuvimos una o dos caídas cada uno. Básicamente por perder el equilibrio al andar despacio. Me gustaba la idea de andar despacio subiendo un cerro. De hecho, de las competencias en moto la que más me ha atraído desde siempre es la de trial, esa disciplina en donde se deben pasar obstáculos a muy baja velocidad, sin poner el pie en el suelo.

Llegamos ese día hasta una zona conocida porque se dejan allí geocaching, nos encontramos con unas motos de cuatro ruedas que nos contaron que por lo filudo de las piedras que seguían más adelante habían pinchado. Como nosotros no andabamos preparados para un pinchazo decidimos volver.

De todas maneras, había sido suficiente por el día. Ya vendrían otros paseos en los cuales llegaría hasta las antenas que había visto anteriormente en los relatos de otros motoristas.

sábado, 27 de octubre de 2007

Primer paseo ADACH


El primer paseo abierto, organizado en el foro ADACH, en el que participé fue el sábado 27 de octubre de 2007. Con apenas 1.000 kms en la XL200, la garotinha, mi tenida no era la más apropiada para un paseo en moto:


Sin embargo, la idea era aprender y conocer otros amigos con los cuales poder compartir las aventuras en moto.


Tuve suerte por que del grupo que conocí en aquella oportunidad, seguiría en contacto con la mayoría.

En cada paseo se aprende algo, en este caso, una de las lecciones importantes que recibí fue que "tu moto puede"... En efecto, no me atreví a pasar un pequeño riachuelo y uno de los compañeros de la jornada me demostró que no era tema de moto, sino de piloto.


De la ruta no tengo demasiados recuerdos. Sólo recuerdo que fue un paseo largo en el que el grupo claramente iba a un ritmo superior al mío, y que fuí todo el rato luchando por no quedarme atrás.


Otro aprendizaje fue que era necesario utilizar una vestimenta apropiada para andar en moto.


Como en todo paseo en moto, no podía faltar la parada a comer empanadas. Por último, también aprendí que es necesario cuidar a la compañera de viajes. En esta foto, un clásico error mío: apagar la moto dejando la luz encendida.